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Recuerdos

Si cierra los ojos aún puede recordar la mirada de su mujer, la sonrisa de su pequeña o las cervezas que se tomaba con sus amigos en el bar de la esquina. La suave fragancia de perfume le devuelve de nuevo a la realidad. - "Lleva la misma marca que me regaló ella." Pensaba mientras lo miraba. Intenta, con la mano, parar el camino de una lágrima que andaba errante por su mejilla pero no puede. Algo le impide levantar ambas manos. El del perfume viene acompañado por otro, que vestido de blanco, le sumistra la inyección. - Pronto seré libre del corredor de la muerte. Sólo es cuestión de tiempo." Cierra los ojos y se vuelve a encontrar con sus recuerdos. Manuel López Hueso

La bailarina de zapatos rojos

Allí estaba ella, de pié ante un público que ya no aplaudía, que ya no la admiraban. Hace algunos años era toda una estrella, bailando al son de la música, con sus zapatos rojos brillantes. De eso hace ya tanto que sólo guarda el recuerdo amargo de esos ojos brillantes que la miraban. Todo eso es historia ahora... ¡ah, no, espera!... El escenario se da nuevamente la vuelta, el mundo gira de nuevo, la nieve en su cabeza mientras escucha el suave giro de la manecilla. Otra vez vuelve a ser admirada en su bola de cristal mientras gira al son de la música. Manuel López Hueso

La mañana lluviosa

El chapoteo del tejado no dejaba dormir a Marta. Fuera el aroma del café que estaba preparando Hugo inundaba toda la cocina. La lluvia no cesaba en el exterior y el frío se apoderaba de todos los miembros de su cuerpo. Se levantó de la cama y fue donde estaba su marido. Le tocó su hombro y le dió los buenos días sin encontrar respuesta en él. - Veo que te has levantado hoy simpático. Le increpó esta. Le llamó la atención que sólo hubiera una taza. Algo le pasaba a Hugo. - ¿Estas bien?. ¿He hecho algo que te haya molestado?. La respuesta fue el mismo silencio de antes. Esta vez si pudo apreciar unas lágrimas en los ojos de su marido. - Está bien, como quieras. Me voy a dar una ducha. Espero que cuando salga me digas algo. Al salir vió algo que la sorprendió. En el calendario de la puerta marcaba el mes de Agosto. Pero lo que más aterrada le dejó fue que en que el último d...

La noche

La cafetera estaba echando humo de forma desenfrenada desprendiendo por toda la cocina el suave aroma del café recién hecho. Esa noche iba a ser larga para Daniel. Las imágenes de la ouija que hizo la noche anterior con sus amigos le atormentaba. El miedo reinaba en su cuerpo. Esa noche hacia más frío del habitual y se había dispuesto a no dormir. Aquel presentimiento de que algo ocurriría no le dejaba dormir después del accidente de su amigo esa misma mañana y de las cosas que les habían pasado a los demás que con él hicieron el juego en esa tabla maldita. Sus voces a través del teléfono reflejaba el miedo en ellos. El timbre de la puerta empezó a sonar con fuerza. Él no esperaba a nadie, y menos a esa hora. Haciendo acopio de algo de templanza fue a ver quien era, no sin antes coger un cuchillo de grandes dimensiones. En la hoja se vio reflejado. Estaba blanco. El timbre seguía sonando. Quien fue...

Los dos señores

El era el Señor de todo el castillo. Al menos así se veía el. Tenía a súbditos que mañana tras mañana le adoraban como si fuera el mismo Dios viviente. Y a el eso le daba fuerzas para seguir gobernando. En la fortaleza de al lado un S eñor se había autoprocamado rey de esas tierras por lo que había cruentas batallas por el dominio. Hasta caballeros vestidos de blanco, mandados según el por el mismo Papa de Roma, llegaban a separar a estos dos señores y sus ejércitos con éxito. Ese Señor es mi padre y su castillo sólo la habitación donde duerme. El mundo detrás de los muros del hospital psiquiátrico es otro distinto, y mejor a veces, que el que vivimos al otro lado. Manuel López Hueso

Amor

El amor es parecido a las primeras lluvias del año. No porque te empapen sino porque te pueden dejar resfriado mucho tiempo. Manuel López Hueso

El viejo del mar

El viejo marinero echa la red en medio del gran mar en el que navega con su barca. Es lo que lleva haciendo cada mañana desde que tiene uso de razón, y de eso hace ya muchos años. Su frágil memoria se fue debilitando hace poco pero aún recuerda días importantes de su vida.. Su primer beso, su boda, el nacimiento de sus hijos o la muerte de su esposa. Lo curioso es que no se acuerda, por más que se esfuerza, en como ha llegado alli esa mañana, tan sólo en que la noche anterior estaba en su cama, rodeado de su hijo el mayor el cual lloraba sin saber porque. ¡Parece que tenemos peces! d ice mientras recoge la red. Su esposa a su lado le sonríe. Manuel López Hueso